Quizá lo que más me sorprendió de Cómo seducir a un hetero, el monólogo, fue el hecho de que está anunciada como un «curso» para que los gais aprendan a seducir heterosexuales y sin embargo en la sala había gran cantidad de parejas heterosexuales y mujeres. Al ver esto en el vestíbulo del Teatro de las Aguas pensé que resultaba curioso cómo algo tan abiertamente gay era aceptado por un público tan variopinto, en el que incluso había un par de señoras de avanzada edad. Pero luego entras en la sala, te encuentras con el actor Ángel Perulero en actitud desafiante, ya metido en el papel de profesor de esta curiosa master class, y al apagarse las luces y dar comienzo la función te das cuenta de por qué esta obra lleva tres meses en cartel y seguirá más tiempo... ¡Es jodidamente buena!

Cómo seducir a un hetero, el monólogo, es un discurso hilarante en la que se le da la vuelta a todos los estereotipos de identidad y género. Con texto de Diego Manuel Béjar, autor de la novela homónima, se presenta la «realidad» del mundo gay desde el punto de vista de los heterosexuales, para a continuación presentar al heterosexual como un objeto de estudio desde el punto de vista de los gais, rematando la faena con la explicación de un «método» para la interactuación de esos dos mundos que al final no son tan distintos.


Esta clase consiste en cuatro lecciones: La seducción en el mundo gay; El hetero, ese desconocido; Ventajas de seducir a un hetero; y El método. Pero es que cada una de esas unidades «didácticas» no solo está cargada de humor ácido, tomando los estereotipos como ciertos y dándoles un toque académico para evidenciar su ridiculez, sino que además se aderezan con distintos recursos como láminas y una pizarra gigante de fondo que sirven de soporte.

Ángel Perulero muestra su destreza como actor manteniendo el ritmo durante casi hora y media. Hay que tener en cuenta que no se trata de una stand-up comedy en la que un cómico cuenta sus chistes más o menos hilados, sino que es un actor interpretando el papel de un profesor prepotente que va evolucionando y abriéndose al público conforme avanza la obra hasta llegar a la gran confesión final. Su capacidad para mantener la atención del público, sus cambios de registro (impresionante la parodia de El diario de Patricia donde interpreta cuatro personajes distintos en apenas dos minutos), además de su gracia innata, hace que el público se enganche a un texto que tiene varios giros y más de una sorpresa. Cuando ves una obra de teatro no es habitual que, como me pasó en la función a la que asistí, un espectador se gire para comentar a su acompañante: «qué bueno es el jodido».


El texto es gratamente sorprendente. A pesar de apoyarse en estereotipos amplicamente conocidos, está cargado de humor original con un toque de resentimiento y elevadas dosis de irreverencia sin llegar a caer en el mal gusto. Hay momentos especialmente hilarantes como cuando se describen los cuartos oscuros (que se comparan con un espectáculo de Leticia Sabater y se ejemplifican con la participación de CSI Miami), la descripción que se hace del hetero y el por qué de su atractivo, o la coreografía a usar para seducir a un hetero. Pero esto son solo tres ejemplos porque la obra provoca risas entre el público, incluso aplausos espontáneos, desde el principio hasta el final, y según estoy escribiendo esto me vienen a la memoria otros momentos que me arrancaron la carcajada, como la sevillana mariliendre o el método para ligar en el ambiente en solo dos pasos. Eso sin hablar del giro final del que no se puede hablar pero que sorprende.

Otra cosa a destacar de Cómo seducir a un hetero, el monólogo, es la cantidad de recursos que se utilizan. Además del material de apoyo empleado (pizarra, láminas y distintos objetos), hay partes en las que el público participa, una canción original desternillante, una coreografía, cambios de registro, cambios de luz... Gracias a ello, la casi hora y media que dura el espectáculo no se hace larga.

En resumen: un espectáculo muy recomendable para todo tipo de públicos (adulto, eso sí).

Cómo seducir a un hetero, el monólogo, se representa todos los sábados a las 18:30 en Teatro de las Aguas (Madrid).

Crítica: Cómo seducir a un hetero, el monólogo


Quizá lo que más me sorprendió de Cómo seducir a un hetero, el monólogo, fue el hecho de que está anunciada como un «curso» para que los gais aprendan a seducir heterosexuales y sin embargo en la sala había gran cantidad de parejas heterosexuales y mujeres. Al ver esto en el vestíbulo del Teatro de las Aguas pensé que resultaba curioso cómo algo tan abiertamente gay era aceptado por un público tan variopinto, en el que incluso había un par de señoras de avanzada edad. Pero luego entras en la sala, te encuentras con el actor Ángel Perulero en actitud desafiante, ya metido en el papel de profesor de esta curiosa master class, y al apagarse las luces y dar comienzo la función te das cuenta de por qué esta obra lleva tres meses en cartel y seguirá más tiempo... ¡Es jodidamente buena!

Cómo seducir a un hetero, el monólogo, es un discurso hilarante en la que se le da la vuelta a todos los estereotipos de identidad y género. Con texto de Diego Manuel Béjar, autor de la novela homónima, se presenta la «realidad» del mundo gay desde el punto de vista de los heterosexuales, para a continuación presentar al heterosexual como un objeto de estudio desde el punto de vista de los gais, rematando la faena con la explicación de un «método» para la interactuación de esos dos mundos que al final no son tan distintos.


Esta clase consiste en cuatro lecciones: La seducción en el mundo gay; El hetero, ese desconocido; Ventajas de seducir a un hetero; y El método. Pero es que cada una de esas unidades «didácticas» no solo está cargada de humor ácido, tomando los estereotipos como ciertos y dándoles un toque académico para evidenciar su ridiculez, sino que además se aderezan con distintos recursos como láminas y una pizarra gigante de fondo que sirven de soporte.

Ángel Perulero muestra su destreza como actor manteniendo el ritmo durante casi hora y media. Hay que tener en cuenta que no se trata de una stand-up comedy en la que un cómico cuenta sus chistes más o menos hilados, sino que es un actor interpretando el papel de un profesor prepotente que va evolucionando y abriéndose al público conforme avanza la obra hasta llegar a la gran confesión final. Su capacidad para mantener la atención del público, sus cambios de registro (impresionante la parodia de El diario de Patricia donde interpreta cuatro personajes distintos en apenas dos minutos), además de su gracia innata, hace que el público se enganche a un texto que tiene varios giros y más de una sorpresa. Cuando ves una obra de teatro no es habitual que, como me pasó en la función a la que asistí, un espectador se gire para comentar a su acompañante: «qué bueno es el jodido».


El texto es gratamente sorprendente. A pesar de apoyarse en estereotipos amplicamente conocidos, está cargado de humor original con un toque de resentimiento y elevadas dosis de irreverencia sin llegar a caer en el mal gusto. Hay momentos especialmente hilarantes como cuando se describen los cuartos oscuros (que se comparan con un espectáculo de Leticia Sabater y se ejemplifican con la participación de CSI Miami), la descripción que se hace del hetero y el por qué de su atractivo, o la coreografía a usar para seducir a un hetero. Pero esto son solo tres ejemplos porque la obra provoca risas entre el público, incluso aplausos espontáneos, desde el principio hasta el final, y según estoy escribiendo esto me vienen a la memoria otros momentos que me arrancaron la carcajada, como la sevillana mariliendre o el método para ligar en el ambiente en solo dos pasos. Eso sin hablar del giro final del que no se puede hablar pero que sorprende.

Otra cosa a destacar de Cómo seducir a un hetero, el monólogo, es la cantidad de recursos que se utilizan. Además del material de apoyo empleado (pizarra, láminas y distintos objetos), hay partes en las que el público participa, una canción original desternillante, una coreografía, cambios de registro, cambios de luz... Gracias a ello, la casi hora y media que dura el espectáculo no se hace larga.

En resumen: un espectáculo muy recomendable para todo tipo de públicos (adulto, eso sí).

Cómo seducir a un hetero, el monólogo, se representa todos los sábados a las 18:30 en Teatro de las Aguas (Madrid).



No hay comentarios:

Publicar un comentario