Estrógenos es una divertida comedia de mujeres escrita y dirigida por David Areces y protagonizada por Cristina Esteban, Elena Gómez y Sonia Reig. Y atención porque cuando digo divertida comedia me estoy quedando corto.

En Estrógenos vamos a vivir una noche de mujeres a través de tres escenarios distintos (por cierto, con una escenografía adaptada a los requisitos del off pero muy eficiente, sin artificios y demostrando que menos es más). ¡Pero qué mujeres! Una interesante combinación de personalidades, con momentos personales y edades, van sacando a la luz conforme avanza la función sus propios complejos, frustraciones y secretos, con todo tipo de situaciones y comentarios descacharrantes que provocan continuamente la carcajada.

Al comenzar la obra yo estaba un poco receloso. Ya saben que uno no es buen crítico si no está amargado. Dos chicas en el escenario, hablando mientras toman té... ¿Va a ser una obra de dos mujeres hablando y ya? Pero me engañaron. Solo estaban haciendo una primera presentación rápida de personajes para enganchar al espectador en una trama en la que desde el principio se percibe que hay cosas que no se están contando pero ya saldrán a la luz. Tan pronto entra la tercera actriz, completando el elenco en el escenario, se crea el primer conflicto evidente, sumándose al problema presentado desde el principio, y la historia se acelera yendo hacia arriba todo el tiempo, sin altibajos.

Estrógenos tiene toda la gracia de una comedia de mujeres bien escrita y bien interpretada. Tiene la capacidad de provocar la carcajada cómplice de las mujeres y la risa sorprendida de los hombres. Porque las mujeres, cuando no hay hombres heterosexuales delante, son muy así. Por alguna razón, me viene a la cabeza la serie Sexo en Nueva York (la serie, no la película). Y ni el diseño de personajes ni la trama (ni la ambientación) tienen nada que ver, pero sí quizá la frescura de las primeras temporadas. O, dicho de otra forma, es como si la película de Sexo en Nueva York la hubiera escrito alguien con talento y en estado de gracia.

En Estrógenos tenemos picardía, un poco (o bastante) de mala leche, celos, exaltación de la amistad, karaoke, secretos y confesiones, giros argumentales... Y lo mejor de todo es que sales con esa sensación de felicidad que te deja la comedia bien hecha, y con la mente cargada de momentos y frases memorables de la obra. Que quisiera destacar alguno de esos momentos para ir abriendo boca, pero estaría tentado de contar punto por punto todo el tercer acto (ya os digo que la obra va aumentando en intensidad conforme avanza) y eso no puede ser.

Comentario aparte merece el broche final, del que nada contaré porque la gracia es que sorprende. Solo diré que es un final perfecto para convertir una comedia perfecta en todo un espectáculo y desata los aplausos desmedidos de una sala llena de público agradecido. Aplausos a los que quien firma estas líneas se sumó con entusiasmo (y un poquito de envidia sana).

Y, encima, las actrices (y el autor) son majas. Al terminar la función salen corriendo para hacerse fotos con los espectadores y charlar con ellos. Y se nota la naturalidad, la frescura, esas ganas de comerse el mundo (y, tras haber visto la función, la sensación de que van en ese camino), la modestia de los artistas de verdad... Eso por no hablar de ciertas revelaciones que comentan sin tapujos, como que muchas de las cosas que pasan en la obra están basadas en experiencias de ellas mismas («pero yo no soy virgen, ¿eh?», «¡chica, que tampoco hace falta que se lo cuentes a todo el mundo!»).

No lo dejen para más tarde. Estrógenos es una obra recomendada absolutamente para todos los públicos adultos que no solo te hará reir, sino que además te dejará por mucho tiempo el recuerdo de esas carcajadas y los momentos que las provocaron. Se puede ver todos los domingos en Teatro de las Aguas (Madrid).

Crítica: Estrógenos


Estrógenos es una divertida comedia de mujeres escrita y dirigida por David Areces y protagonizada por Cristina Esteban, Elena Gómez y Sonia Reig. Y atención porque cuando digo divertida comedia me estoy quedando corto.

En Estrógenos vamos a vivir una noche de mujeres a través de tres escenarios distintos (por cierto, con una escenografía adaptada a los requisitos del off pero muy eficiente, sin artificios y demostrando que menos es más). ¡Pero qué mujeres! Una interesante combinación de personalidades, con momentos personales y edades, van sacando a la luz conforme avanza la función sus propios complejos, frustraciones y secretos, con todo tipo de situaciones y comentarios descacharrantes que provocan continuamente la carcajada.

Al comenzar la obra yo estaba un poco receloso. Ya saben que uno no es buen crítico si no está amargado. Dos chicas en el escenario, hablando mientras toman té... ¿Va a ser una obra de dos mujeres hablando y ya? Pero me engañaron. Solo estaban haciendo una primera presentación rápida de personajes para enganchar al espectador en una trama en la que desde el principio se percibe que hay cosas que no se están contando pero ya saldrán a la luz. Tan pronto entra la tercera actriz, completando el elenco en el escenario, se crea el primer conflicto evidente, sumándose al problema presentado desde el principio, y la historia se acelera yendo hacia arriba todo el tiempo, sin altibajos.

Estrógenos tiene toda la gracia de una comedia de mujeres bien escrita y bien interpretada. Tiene la capacidad de provocar la carcajada cómplice de las mujeres y la risa sorprendida de los hombres. Porque las mujeres, cuando no hay hombres heterosexuales delante, son muy así. Por alguna razón, me viene a la cabeza la serie Sexo en Nueva York (la serie, no la película). Y ni el diseño de personajes ni la trama (ni la ambientación) tienen nada que ver, pero sí quizá la frescura de las primeras temporadas. O, dicho de otra forma, es como si la película de Sexo en Nueva York la hubiera escrito alguien con talento y en estado de gracia.

En Estrógenos tenemos picardía, un poco (o bastante) de mala leche, celos, exaltación de la amistad, karaoke, secretos y confesiones, giros argumentales... Y lo mejor de todo es que sales con esa sensación de felicidad que te deja la comedia bien hecha, y con la mente cargada de momentos y frases memorables de la obra. Que quisiera destacar alguno de esos momentos para ir abriendo boca, pero estaría tentado de contar punto por punto todo el tercer acto (ya os digo que la obra va aumentando en intensidad conforme avanza) y eso no puede ser.

Comentario aparte merece el broche final, del que nada contaré porque la gracia es que sorprende. Solo diré que es un final perfecto para convertir una comedia perfecta en todo un espectáculo y desata los aplausos desmedidos de una sala llena de público agradecido. Aplausos a los que quien firma estas líneas se sumó con entusiasmo (y un poquito de envidia sana).

Y, encima, las actrices (y el autor) son majas. Al terminar la función salen corriendo para hacerse fotos con los espectadores y charlar con ellos. Y se nota la naturalidad, la frescura, esas ganas de comerse el mundo (y, tras haber visto la función, la sensación de que van en ese camino), la modestia de los artistas de verdad... Eso por no hablar de ciertas revelaciones que comentan sin tapujos, como que muchas de las cosas que pasan en la obra están basadas en experiencias de ellas mismas («pero yo no soy virgen, ¿eh?», «¡chica, que tampoco hace falta que se lo cuentes a todo el mundo!»).

No lo dejen para más tarde. Estrógenos es una obra recomendada absolutamente para todos los públicos adultos que no solo te hará reir, sino que además te dejará por mucho tiempo el recuerdo de esas carcajadas y los momentos que las provocaron. Se puede ver todos los domingos en Teatro de las Aguas (Madrid).



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